Gigina

CONEXIÓN CON LLUVIA DE FLORES

Esta obra representa la conexión genuina y auténtica. En un mundo que nos empuja a desconectarnos de nosotros mismos y de quienes tenemos más cerca. Nuestra invitación es desafiar lo establecido e impuesto para volver a la autenticidad natural de los seres humanos. Conocernos mejor y conocer a los demás para sacar lo mejor los unos de los otros.

En GIGINA apostamos por el talento humano, es por ello que esta obra está realizada completamente a mano por un artista. La IA es una herramienta y aliada muy poderosa que nos puede ayudar a potenciar nuestros talentos naturales, nunca para sustituir nuestras mejores habilidades. La diferencia es que cuando realizas algo con intención, el alma queda impregnada. Y cuando algo tiene alma, se percibe.

La conexión auténtica es con tu alma, con tu propósito, con lo que has venido a hacer y compartir, con tus dones y talentos. Apostamos por un mundo donde el ser humano se dedique a aquello que le hace feliz y es bueno haciendo. La Inteligencia Artificial nos abre esa puerta, a desarrollarnos, apreciar nuestra parte más humana, a escuchar nuestra voz y saber qué queremos, a disfrutar de cada paso, cada logro y cada victoria. Porque el mundo que se construye desde el interior y desde uno mismo está destinado al cambio y a la evolución. Quizá falte mucho para verlo, pero ninguna civilización se ha construido sin dar los primeros pasos. Y cada ser noble, valiente e inteligente de este planeta es una pieza importante para lograrlo. LA CONEXIÓN ES NUESTRA GRANDEZA.

Retrato de Gina con Gigi, Nina y Rina para Gigina
Gigi, la gatita de Gigina

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Gatita

Gigi

Gigi camina a su propio ritmo. Elegante, curiosa y libre, elige los rincones donde una mujer puede escucharse sin ruido.

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LA HISTORIA DE GIGI

En una ciudad como Barcelona ha día de hoy, no te queda mas remedio que compartir piso si quieres ahorrar algo y vivir decentemente, siempre que tengas un buen trabajo que te proporcione un buen sueldo, si no , ni aun así llagas a fin de mes.

En esa época mi perrita Musa todavía estaba conmigo, y un perrito que se llamaba Nelson que era de otro compañero de piso.

Nuestro compi Italiano propuso la idea de que le gustaría tener un gatito, la verdad que no nos pudimos negar, un gatito en casa seria genial.

Todos estábamos esperando impacientes la llegada del nuevo compi de piso, un gatito adorable que captaría todo nuestra atención durante los primeros días.

Era preciosa, una gatita esmoquin muy pequeñita, bueno, no sabíamos si era gato o gata ya que era muy pequeña todavía y no se podía apreciar el sexo. De hecho pensamos que era un GATO, así que mi compañero de piso le puso Gio, pasaban lo días y el gatito se colaba en mi habitación con Musa y conmigo, mi compañero de piso o estaba trabajando o estaba durmiendo, ya que trabajaba de Barman y estaba toda la noche trabajando. Así que el gatito pasaba con nosotras la mayor parte del día, y durante la noche dormía con nosotras. Paso un mes y nos dimos cuenta que Gio se transformo en Gia. Una gatita curiosa, traviesa y elegante que solo quería estar con nosotras.

Un día le propuse a mi compi de piso que le compráramos un rascador gigante para Gia, bueno Gigi, le cambie el nombre. Me recordaba a una chica del gym donde estuve trabajando que se llamaba Gia y era una Domina, sí, una de esas mujeres que los hombres pagan para que les dominen, les azoten y les practiquen la lluvia dorada. Me venia la imagen de Gigi vestida de cuero con un látigo en la garra azotando a mis compis de piso, me resultaba gracioso y divertido pero poco apropiado para una gatita tan elegante y sofisticada.

Fue ese día cuando mi compi me dijo. - Gina la gata no es mía, ¿te la quieres quedar?

Como le iba a decir que no, le había cogido cariño, y en el fondo ya había decidido que Gigi se iba a quedar conmigo. De hecho estaba esperando esa propuesta.

Cuando Musa murió, mi chica estuvo allí, observándome, subida en mi pecho, a mi lado, recibiéndome cada vez que volvía a casa, y acompañándome al baño, subida encima de la encimera del lavabo, en mis largas duchas llorando la perdido de mi niña. Fue la única que estuvo conmigo ese largo año de duelo, ya que la mayor parte del tiempo estaba sola, bueno, con ella, mi chica.

Nina, la perrita de Gigina

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Perrita

Nina

Nina convierte lo cotidiano en celebración. Leal, atenta y espontánea, acompaña cada ritual con alegría y presencia.

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LA HISTORIA DE NINA

Hacía un año que había perdido a mi perrita Musa. Fue una de las etapas más dolorosas de mi vida. Perdí a uno de los seres que más había amado en toda mi vida, y que me enseñó la pureza del amor en su esencia más hermosa. Era mi compañera de aventuras, mi cómplice y mi dosis de serotonina más estimulante y activa. Fue un año triste y devastador para mí. Por suerte, mi gatita Gigi estaba en mi vida.

Pasó un año y ya me sentía más preparada para entregarle mi amor a otra perrita, así que me di a la búsqueda activa, ya que la vida sin perrito es muy triste y vacía, al menos para mí.

Al igual que cuando buscas una relación de pareja, buscaba una perrita con la que conectar, y que cuando la mirara a los ojos se despertara en mí un sentimiento que me llevara a pensar: «ERES TÚ CON QUIEN QUIERO COMPARTIR MI VIDA».

Busqué en protectoras, criaderos o en los rincones de las calles por si pudiera aparecer esa conexión que estaba buscando.

Un día, mi hermano me hizo una videollamada y me dijo:

—Mira a quién tengo aquí.

No me lo podía creer. Era ella. Su mirada, su energía… sabía que la había encontrado.

Le dije a mi hermano que le dijera a mi primo que me diera la perrita. En mi mente ya estaba planeando el secuestro de esa perrita.

—¿Qué dices, loca? —dijo mi hermano—. Imposible, se la ha regalado a su novia. Además, no os habláis desde hace siglos.

Yo estaba dispuesta a negociar e incluso a bajar mi orgullo, ya que, conociendo a mi primo, iba a ser más un rescate.

Mi cabeza empezó a planear todas las estrategias posibles. Hablé con su novia y mi hermano me ayudó en el plan.

Mi primo todavía estaba resentido y yo muy tranquila. Pero el plan no surgió como yo quería. Me extrañó, ya que cuando yo tenía la certeza de algo, eso sucedía, y yo estaba convencida de que Nina tenía que formar parte de mi vida.

Dado que parecía que era imposible, decidí seguir buscando y encontré un criadero de Border Collie. Vi una perrita preciosa que me encantó. Faltaban unas semanas para que se destetara, ya que no cojo un perrito que no haya estado con su madre el tiempo suficiente.

Faltaban tres días para la entrega de mi nueva compañera de vida cuando mi hermano me llamó y me dijo que mi primo se estaba separando de su novia y había decidido darme a la perrita. Me quedé atónita. Ya me había comprometido a coger la perrita y me la entregaban en tres días.

Lo que sucedió al día siguiente me dejó más atónita todavía. La mujer del criadero me llamó:

—Lo siento, Gina, esta mañana hemos encontrado a la perrita muerta —me dijo.

¿Quéééé? No me lo podía creer. Le había dado una torsión de estómago y no la cogieron a tiempo. Ella me ofrecía la posibilidad de otro cachorro, pero yo tenía claro que era Nina desde el principio.

A la semana fui a buscar a Nina a Lleida y me la traje a casa. La conexión fue inmediata desde el principio, como si ella supiera que tenía que venir conmigo.

Me sorprendió lo rápido que se adaptó a la nueva casa y a mí, como si nunca hubiera estado en otro lugar.

El primer día que llegó recuerdo que Gigi dio el salto más grande que le había visto dar. Gigi vino a recibirme a la puerta como cada día que llegaba a casa y de repente se encontró al torbellino de Nina entrando. Pobrecita mía, no se la esperaba y se asustó. Aunque al principio Gigi se la miraba con distancia y recelo, la adorable Nina poco a poco se ganó su cariño. Ya no éramos Gigi y yo: éramos Gigi, Nina y yo. Tres seres y una vida juntas.

Rina, la pajarita de Gigina

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Pajarita

Rina

Rina llega como una señal ligera. Su vuelo recuerda que una pausa, una mirada atenta y una conexión inesperada pueden cambiarlo todo.

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LA HISTORIA DE RINA

Ese día salí de casa al mediodía para proseguir con mi jornada laboral. Iba por el barrio a prospectar en mi zona de trabajo, ya que ese día no tenía visitas por la tarde.

A lo lejos veo una chica que se acerca con un pájaro en la mano. Se para enfrente de mí, las dos nos paramos frente a frente y me dice:

—Me la he encontrado.

—Ah, ¿y qué vas a hacer? —le pregunto.

—Pues no sé, no me la puedo quedar, pero tampoco la podía dejar ahí. He llamado a una amiga que tiene pájaros; si no encuentro a nadie, se la podría quedar ella. ¿Te la quieres llevar tú? —me pregunta.

Me quedé mirando al pajarito, extendí la mano y una de sus patitas se apoyó en mi dedo.

—Dije vale —así que me la llevé a trabajar. Entré a un par de empresas y les conté por qué llevaba un pájaro en la mano, pero no podía estar toda la tarde trabajando con un pájaro en la mano: tenía que llevarla a casa.

Pensé que se habría escapado de algún sitio, así que, si la encontraron cerca, igual sería de algún vecino. Me acerqué a la pajarería de mi barrio para comprarle comida e informarles por si alguien la reclamaba. En cuanto la dependienta sacó la comida, se abalanzó a toda velocidad. Estaba hambrienta. ¿Cuánto tiempo llevaría perdida?

La chica de la pajarería me dijo que era jovencita por la anilla que llevaba; las plumas de la cresta eran todavía cortitas, así que tendría unos seis meses, no llegaba al año.

Decidí llevarla a casa, ya que estaba cerca, y en ningún momento se desprendió de mi dedo más que para lanzarse a la bolsa de comida que le había comprado.

Pasaron los meses y no apareció nadie, así que Rina ya era parte de la familia. Se llevaba bien con Gigi y con Nina, y volaba libre por toda la casa. La jaula era su comedero y dormía en la habitación con nosotras, en el perchero del armario, donde decidió que iba a ser su nido, ya que a las pocas semanas me puso los primeros huevos. Yo pensé que iba a tener un montón de Rinas volando por la casa. No sabía cómo eran los procesos de ovulación de los pájaros; fue un alivio.

Un día, al salir de casa, Rina salió por la puerta, bajó las escaleras del edificio mientras yo esperaba el ascensor con los auriculares puestos. Al abrir la puerta de la calle vi cómo Rina salía volando y se alejaba. Entré en pánico y salí corriendo a buscarla llamándola, pero Rina no volvía.

Llevé un rato llamándola y dando vueltas y nada. Ya me tenía que ir a una visita con un cliente con el que había quedado para firmar. Cuando terminé, llamé a la empresa y les comuniqué lo que había pasado para poder seguir buscando a Rina. Preparé carteles y me fui a empapelar el barrio. Por la noche, al mediodía y por la tarde, después de trabajar, salía a buscarla con Nina gritando su nombre.

En uno de los parques un chico me escuchó. Al chico se le había averiado la moto y estaba esperando la grúa.

—¡Perdona! —me dijo—. A mí un día se me escapó el mío y lo encontré gracias a un grupo de Facebook.

—¿En serio? —le dije. Hacía siglos que me había desinstalado la aplicación y no sabía ni la contraseña. La descargué, aunque tuviera que abrir una cuenta nueva, pero por arte de magia mi cuenta se reactivó. Aún sigo sin saber la contraseña. Supongo que la tenía guardada y, al descargarla, se activó aunque el dispositivo móvil no era el mismo.

Jesús me ayudó. Subí las fotos, puse el escrito, mi teléfono, y ya era cuestión de esperar a que alguien la hubiera encontrado y que hubiera caído en buenas manos.

Al día siguiente una chica me escribió:

—Creo que tengo a tu ninfa —me dijo.

Un chico la encontró en el barrio de al lado y se la llevó a esta chica, que es voluntaria de acogida de pájaros perdidos de una asociación.

Me mandó las fotos y sí, era Rina. No me lo podía creer: la había encontrado. Todo el mundo me decía que era muy difícil y que igual la tenía que dar por perdida.

Desde que la encontré llevaba casi seis meses conmigo y ya la quería como si llevara toda la vida. ¿Cómo se puede querer tanto a un pajarillo en tan poco tiempo? —me preguntaba. Ya era parte de la familia y no estaba dispuesta a parar de buscarla hasta que la encontrara.

Nina y yo fuimos a buscarla. Abrí la puerta de la jaula y voló encima de mi cabeza. Extendí el dedo y agachó la cabecita apoyándola en mis labios para fundirnos en un beso.

—No te vuelvas a escapar —le dije.

Ahora formamos un equipo de una gatita, una perrita, una pajarita y una humana, cada una con una historia, unidas por una conexión y un destino juntas.

50+Productos curados
3Categorias de estilo
1Mirada editorial

Filosofía

GIGINA es una marca cercana, divertida, rebelde, artística y disruptiva. Entendemos que no es para todas, ya que te invita a la valentía. La buena noticia es que la valentía se cultiva.

Mi padrino fue el único referente masculino que tuve de pequeña en mi vida, y me enseñó una de las lecciones más importantes y que me han convertido en la mujer que soy. Me enseñó a enfrentar los miedos, las dificultades y a defenderme si era necesario con uñas y dientes.

Nuestra filosofía es invitar a las mujeres a ser ellas mismas a pesar de lo que otros piensen y opinen, a cultivar el amor propio y el autocuidado a través de un pequeño gesto de conexión diario, como puede ser el cuidado de la piel y una buena taza de café, o tu bebida favorita.

Esos rituales matutinos y nocturnos que nos conectan con el presente y nos invitan a la reflexión. Y, sobre todo, a desatar el potencial innato que poseemos cada una de nosotras. Nuestra autenticidad es el auténtico lujo. Y nos recuerda que la felicidad es disfrutar de esas pequeñas cosas de nuestro día a día, y de esos momentos que nos hacen suspirar.

BELLEZA · VALENTÍA · GENIALIDAD

Productos de cuidado Gigina con rosas

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BELLEZA

La belleza no vive solo en una forma o un canon. También aparece en una sensación de armonía, en un gesto y en una manera propia de mirar.

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BELLEZA

Nos dicen que la belleza es un rasgo, una simetría, una característica, unas curvas pronunciadas, y sí, hay parte de razón en eso. Sin embargo, la belleza puede caracterizar un concepto abstracto de lo que observamos y nos produce una sensación de armonía y atracción. Y si nos remontamos a la historia, cada época ha venerado diferentes cánones de belleza, dejando en evidencia que la belleza es muy subjetiva o incluso inducida según las tendencias promovidas en cada época.

Es por ello que dejar esta valoración a tendencias o intereses externos no es ser conscientes de nuestro propio criterio ni la valoración de nuestra belleza interna y externa.

La belleza se puede encontrar en un acto cotidiano, una sonrisa en un momento oportuno, una palabra sincera, un espacio ordenado o una característica muy tuya que te diferencia y te hace única.

A día de hoy se utiliza mucho la palabra romantizar, un concepto que se utiliza para crear una experiencia especial contigo misma. El mimo al detalle, esa atención a ti misma de cuidado y amor propio, para que todo se armonice dando lugar a un momento de conexión y apreciación de la belleza de los actos y de las cosas.

La belleza es una esencia, y conectar con ella te inspira a relucir la belleza que te caracteriza.

Mujer sosteniendo un sombrero entre flores

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VALENTÍA

Todo acto importante requiere valentía: mostrar quién eres, sostener tu criterio y no apagar tu rareza para encajar.

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VALENTÍA

Cualquier acto que decidas emprender en la vida requiere de tu conexión con la valentía.

Se condena la rareza, lo diferente, lo contradictorio. Un mundo que te empuja a lo que tienes que ser y no a lo que quieres ser deja en evidencia lo disfuncional que es la sociedad que hemos aceptado por miedo a las críticas, a ser juzgados, señalados, apartados… consiguiendo alejarnos de nuestro sentir más profundo y auténtico.

Desafiar mis miedos es la lección más importante que aprendí de niña y la que más aprecio en otro ser humano, ya que sé lo que implica e incluso las consecuencias que hay que asumir en ocasiones.

Pero el mundo nunca perteneció a los cobardes, y los valientes siempre fueron los pioneros de los grandes cambios y los que dejaron su propio sello.

Todos sentimos miedo en momentos determinados; eso no tiene que ser excusa para detenernos a conseguir lo que más anhelamos o para demostrar quiénes somos. Es por esa razón que la autenticidad en esta época se convierte en un acto de rebeldía, valentía y un lujo en un mundo que premia la imitación, la repetición y las copias.

Ser valiente es un acto de amor propio, de soberanía, que eleva tu atractivo ante aquellos que valoran tan honorable y admirable acto.

Escritorio con portatil y una frase inspiradora

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GENIALIDAD

La genialidad nace de la curiosidad: descubrir, aprender, crear, cuestionar y mirar la realidad desde un ángulo propio.

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GENIALIDAD

He admirado a los genios desde que era niña, un rasgo que me parece tremendamente seductor e inspirador. Esa curiosidad innata por descubrir, aprender, crear, inventar, cuestionar… me resulta inspiradora y me carga de energía.

Un día leí que todos nacemos genios, hasta que el sistema educativo nos apaga. No sé si todos hemos nacido para ser genios; lo que sí sé es que todos tenemos habilidades, dones y potenciales únicos, y una forma de aprender diferente. Una de mis frases favoritas de Einstein es: «No juzgues a un pez por su habilidad de trepar un árbol».

Pero la genialidad no te la da un título universitario o una diplomatura en ciencias o cualquier otra carrera. He conocido gente idiota con estas diplomaturas.

La genialidad es la capacidad de solucionar un problema, de crear algo diferente, de cuestionar una idea absurda venga de quien venga, de ver las diferentes realidades que se pueden crear a través de las decisiones que tomes, la capacidad de crearte una vida a tu imagen y semejanza para tu mayor disfrute.

Ese momento Eureka que me encanta y que todos hemos tenido alguna vez en nuestra vida al darnos cuenta de algo tan obvio, pero que nadie se ha atrevido a exponer o cuestionar. Es puro éxtasis.

También pienso que la inteligencia se estimula, que hay múltiples inteligencias y que cada ser humano tiene unas más desarrolladas que otras, y que curiosamente están vinculadas a sus dones y talentos.

Desarrollar esas habilidades, dones, potenciales y conocerse a uno mismo es la decisión más inteligente que un ser humano puede tomar.

Escritorio luminoso con cafe y elementos de trabajo

Nuestra forma de trabajar

Nuestros productos son cuidadosamente seleccionados para ofrecerte la más alta calidad. Tú, mujer que cuidas e inspiras, mereces lo mejor.

No solo ofrecemos productos de alta calidad, también la experiencia de inspirarte con ideas, rituales, desarrollo y más a través de nuestro blog.

Queremos que te inspires e inspires. El día que la energía femenina se una, construiremos el próximo paraíso en la tierra. Desata a tu MUSA, despierta a tu GENIA y enciende a tu VALQUIRIA.

Gina Rodríguez Valero